Fragmentos: Trilogía Sucia de la Habana

Fragmentos del libro “Trilogía sucia de la Habana” de Pedro Juan Gutierrez.

“Es que el sexo no es para gente escrupulosa. El sexo es un intercambio de líquidos, de fluidos, saliva, aliento y olores fuertes, orina, semen, mierda, sudor, microbios, bacterias…”

“Siempre viví carente de algo. Desasosegado, queriendo todo a la vez, luchando rigurosamente por algo más. Estaba aprendiendo a no tenerlo todo a la vez. A vivir casi sin nada. De lo contrario seguiría con mi visión trágica de la vida. Por eso ahora la miseria no me hacía mucho daño.”

“Después ella regresó a New York, quería que la vieran y la escucharan. Como todos. Nadie quiere ser condenado a la oscuridad y el silencio. Todos quieren ser mirados y escuchados bajo las candilejas. Y si es posible comprados, alquilados, seducidos. ¿Escribí «todos quieren»? No es exacto. Debí poner: «Todos queremos ser vistos y oídos».”

“Allí se respiraba desaliento y mierda. Y eso es contagioso. Es como respirar un gas venenoso que se te mete en la sangre y te asfixia.”

“Al fin yo no soporté más y me vine. Como siempre. Grito y me desespero en los orgasmos. Es como si volara arriba y me desplomara desde el Sol. Igual que Ícaro cuando iba desplumado hacia el mar.”

“Las iré contando en otros momentos. Ahora no. Las iré contando del mismo modo con que uno habla con un muerto a través de una santera, y le dedica flores y vasos de agua y oraciones, para que descanse en paz y no joda más a los que estamos del lado de acá del muro.”

“Y así fue. Me lanzó todo su erotismo al mirarme. Eran unos ojos de almendra y miel. Así, como en un bolero. Y nos miramos y fue como si nos diéramos la lengua.”

“Después me dijo que en los carnavales de Río se pone muy ligera de ropa y se va a bailar samba todas las noches. Supongo que eso tiene algo que ver con sus ojos y su campo electromagnético.”

“Y todavía hay gente que aún se asombra del absurdo, del arte abstracto, del surrealismo. Basta con vivir un poco y mirar alrededor. ¿O no?”

Fotografía: Simon Bode

“Creo que estuve muy autocompasivo todos esos años, y me rehuía. Eso fue lo peor: rehuía estar conmigo mismo. Hacerme compañía. Conversar un poco conmigo mismo. Y tal vez me hizo mucho daño aquella búsqueda insistente de la paz interior. No sé quién coño me metió esa idea en la cabeza. Para vivir con paz interior hay que ser un imbécil. ¿O no?”

“¿Por qué coño se mata sin buscarlo a uno? ¿Sin descargar adrenalina? ¡Me cago en su madre! Lo que sea se resuelve con una botella de ron y descargando con alguien: con una mujer, con Dios, con un amigo”

“Bueno, nunca me han importado las opiniones de los demás. Y las pocas veces que las he tenido en cuenta ha sido para joderme, equivocarme y al final tener que dejarlo todo y cambiar de rumbo.”

“Yo no quería enamorarme de nuevo. Ya bastante había tenido con el amor. El amor entraña docilidad y entrega. Yo no podía seguir siendo dócil ni entregándome a nada ni a nadie.”

“Desde entonces me molestan mucho esas dos palabras: atinado y sensato. Son falsas y pedantes. Sirven para ocultar y mentir. Todo es desatinado e insensato. Toda la historia, toda la vida, todas las épocas han sido desatinadas e insensatas. Nosotros mismos. Cada uno de nosotros, por naturaleza, es desatinado e insensato, sólo que nos reprimimos para retornar al redil como buenas ovejas, y nos ponemos riendas y mordazas.”

“Pero al menos ya sé algo valioso: es imposible desprenderme de las nostalgias porque es imposible desprenderse de la memoria. Es imposible desprenderse de lo que se ha amado. Todo eso irá siempre con uno.”

“Tal vez tengo unos cuantos motivos para la pesadumbre. Pero no debe ser. La vida puede ser una fiesta o un velorio. Uno es quien decide.”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *