Zizek, Bienvenidos al Desierto de lo Real

“Esto quiere decir que la dialéctica de la semejanza y lo Real no puede reducirse al hecho elemental básico de que la virtualización de nuestras vidas cotidianas, la experiencia de que estamos viviendo cada vez más en un universo construido artificialmente, da origen a una irresistible urgencia de “retorno a lo Real”, de recuperar un asidero firme en una “realidad real”.

Lo Real que vuelve tiene el status de otra apariencia: precisamente porque es real, es decir, a causa de su carácter traumático excesivo, somos incapaces de integrarlo en (lo que experimentamos como) nuestra realidad y, por lo tanto, nos vemos obligados a experimentarlo como una aparición de pesadilla. Ésta es la naturaleza de la imagen atractiva del derrumbe del World Trade Center (o Trump en la Presidencia de los Estados Unidos): una imagen, una apariencia, un “efecto”, que al mismo tiempo nos entregaba la “cosa en sí”.

Este “efecto de lo Real” no es lo mismo que Roland Barthes, en la década de 1960, llamaba l’effet du reel: es más bien su contrario: l’effet du irreel. Es decir, en contraste con el barthesiano effet du reel, en el que el texto nos hace aceptar un producto ficticio como “real”, aquí, lo Real mismo, para poder soportarlo, tiene que ser percibido como un espectro irreal de pesadilla.”

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