Cuarto Piso

El cuarto estaba cubierto por la penumbra. Las cortinas amarillentas por el paso del tiempo permeaban la luz mortecina del atardecer. Lo único que quebrantaba la oscuridad de la sala era la luz blanca que emanaba del celular en sus manos. El olor rancio del sofá donde estaba sentado penetraba su nariz, al ritmo de su respiración acelerada. El sonido del refrigerador se amplificaba por el silencio tan profundo que inundaba la sala y solo el compás de su pie chocando contra la alfombra, ansioso, acompañaba la desolación de ese departamento en el cuarto piso.

Se movía incómodo. Ninguna postura lograba ajustarse a la forma del sillón en el que estaba sentado. Cada movimiento hacía crujir una bolsa de Sabritones vacía que estaba a su lado, incomodándolo aún mas. Un fotomontaje de López Obrador con el cuerpo de un fisicoculturista: me divierte. Un mensaje de Sandra Almada acerca de la muerte de su abuela: me entristece. Publicidad del Partido Verde Ecologista: me enoja.

El porcentaje de carga rondaba el 13%. Todavía me queda un rato, pensó. El sonido del video quebrantó estridentemente el silencio del departamento; “Las 10 cosas que no sabías de la chía, prueba estos tips y adelgaza en 2 semanas”. Miró a su derecha el brazo flácido que sotenía el celular. Miró hacia abajo y vio las 3 lonjas que su madre siempre le recriminaba “¿No te da pena estar tan marrano?”. Suspiró.

Fotografías de su vecina en un viaje a Londres. Selfie en el espejo del gimnasio de Juan, su excompañero de prepa, quién ahora tenía más músculos que grados escolares. “¿Qué he logrado yo? ¿Cuantos likes necesito para ser alguien? La foto de mi frappé tuvo 2 likes. No puede ser qué el pinche naco de Juan tenga 52.”

Tomó impulso y se levantó. Aventó el celular justo en la hendidura del sillón que apenas retomaba su forma original. Pasó sus manos sobre el poco cabello que le quedaba y las colocó en la nuca. Suspiró profundamente y vio de reojo la pantalla prendida del LG esperando pacientemente en el sillón. Caminó hacia la mesa donde la Colt 45 que le compró al viejo del piso de arriba aguardaba inmóvil. La sujetó con una mano “Pesa más de lo que parece” pensó. Recordó todos los pasos que el viejo le explicó y la cargo con la única bala que tenía.

Caminó de vuelta al sillón, se sentó y dejo la pistola encima de la bolsa de Sabritones. Tomó de nuevo el celular entre sus manos; se había bloqueado y pudo ver su rostro angustiado reflejado en la pantalla oscura. Presionó el botón para desbloquearlo. Sus dedos temblaban al momento de introducir su contraseña. Sus manos sudaban. Porcentaje de carga: 7%. La luz volvío a iluminar el cuarto, en la pantalla aparecío la cara de Amanda, su ex novia, con orejas y nariz de perro.

Regresó hasta el tope de su timeline y eligió la opción de “Transmitir en vivo”. Se tiro al suelo de rodillas y avanzó hacia la mesa del centro. Revisó la aplicación: “4 viewers”. Porcentaje de carga: 4%. Había una vasija con flores secas que utilizó para recargar el celular y dejarlo transmitiendo. Regresó al sillón pero cuando intento subir sintió las piernas débiles y tuvo que impulsarse con la fuerza de sus brazos. Escuchaba los sonidos que emitían las reacciones de los espectadores. Tomó la pistola con ambas manos. No podía contener el temblor y por poco suelta la pistola. Lágrimas silenciosas resbalaban por sus mejillas.

Porcentaje de carga 2%. Viewers: 26. Colocó la pistola debajo de su quijada. Sonidos de reacciones. Comentarios. Reacciones. Sudor en las manos. La batería se está terminando, por favor conecte su cargador. Llanto incontrolable. Porcentaje de carga 1%. “Esta vez si tendré likes”. Jaló el gatillo.

La transmisión ha finalizado. 54 likes, 34 me encanta, 22 me asombra y 49 comentarios.

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